viernes, 19 de mayo de 2017

SOLUCIONA LA TRISTEZA CON LA ORACIÓN

Hay situaciones en nuestras vidas que muchas veces nos ponen tristes y con una amargura inexplicable. De hecho, algunos autores han hablado sobre este tema con mucha amplitud, abordando las causas, consecuencias y posibles soluciones a esto. Se escuchan programas de televisión, radio, se leen revistas, hasta se puede ir a conferencias donde se puede explicar de todo, pero ¿encontramos realmente la solución? Hay mucho que nos pueden explicar y seguramente buscamos en las fuentes menos confiables.



El problema de la tristeza es que nos turba la mente, por lo que el ejercicio de pensar no se ejerce de la mejor manera. La mente es requerida para aprender, tomar decisiones y resolver problemas. Pero ¿cómo lo haremos cuando estamos turbados? ¿cómo resolver un problema cuando nos encontramos en medio de conflictos? La respuesta no está en otra parte que no sea la BIBLIA. En este sentido, deseo contarle que todos necesitamos cuatro elementos para pensar de forma adecuada: claridad de pensamiento, centrarse en lo relevante, realizar preguntas claves y ser razonables. Estos cuatro aspectos, no podrían ser una realidad si no tenemos un sistema de valores que lo permitan.

Es así como entendemos las Sagradas Escrituras, como ese sistema de valores que nos da claridad a la hora de pensar y nos hace ver lo que es relevante. Muchos piensan que la BIBLIA fue un libro escrito solo para cristianos y no es así. Este compendio de libro no es un manual religioso, se trata del conjunto de libros más consultado en el mundo, ¡por algo será! Si tomamos las Escrituras como una guía de acción o de conducta, si lo tomamos como la fuente de valores y principios que deben regir la vida de la persona, nación, observaremos algo especial. Es una norma de vida y conducta, aplicado a todos.

            Lo dicho en el párrafo anterior, en otro momento lo ampliaré, pero aquí inicié hablando de la tristeza y como mitigarla o erradicarla. Vamos a la BIBLIA. Aquí encontramos la historia del nacimiento de un profeta llamado Samuel, el cual antes de nacer, tuvo su madre que era estéril. Ella se llamaba Ana y por ser infecunda sufría humillaciones, señalamientos y burlas. Quiero adelantar con rapidez, al punto donde relata que Ana lloraba abundantemente y con amargura de alma oraba a Dios. Usted que tiene su BIBLIA puede buscar la historia completa en 1 Samuel 1:10. Lo que me llama la atención es que esta mujer estaba muy triste (situación emocional), pero encontró refugio en la oración (estrategia espiritual), aunque creo que más que eso localizó la fuente de solución a su problema.

            Ana aplicó una respuesta espiritual a una situación emocional, ella sabía que era necesario aclarar el pensamiento turba. La tristeza encuentra solución en la oración, o por lo menos lo que causa esa angustia. Esa comunión con Dios Creador, nos ayudará a salir adelante y enfocarnos en lo relevante, pensando con claridad. La historia de la madre de Samuel, nos enseña que producto de esta oración “no estuvo más triste” (1 S 1:18), lo que me dice que más que una solución temporal, se produjo un efecto permanente. Si hoy te atreves a entregarle tus problemas a Dios podrás conseguir soluciones más allá de lo esperado.

            Dios les continúe bendiciendo.

Alberto E. Petit P,

@Letras_bendic

jueves, 18 de mayo de 2017

ESTEMOS ATENTOS, DESPIERTOS

Mateo es el único evangelio que se escribió en arameo, lengua utilizada por los judíos que vivían en Palestina. En su forma primitiva escrito por los años 60 a 70 y de forma más elaborada o definitiva hacia el año 80. Relato esto de forma inicial, porque aún al pasar del tiempo las Sagradas Escrituras se mantienen vigente y aplicable.

Hoy leemos el evangelio de Mateo 26:41: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (RV 1960). Observemos que estamos frente a dos instrucciones específicas que el Señor Jesús hizo a sus discípulos. Entendamos que es una orden actual hacia quienes estamos en esta caminar. Dos verbos rectores de este verso, velar y orar, los cuales representan para nosotros ordenes de hacer, ejecutar, realizar.


Cuando habla la Palabra de Dios sobre velar, debemos tomar en consideración que esto quiere decir “permanecer despierto”. Asumimos que el Señor nos ordena mantener una actitud de vigilancia, atención sobre todo cuanto sucede a nuestro alrededor, estar muy pendiente de donde estamos, hacia donde vamos y cuáles son los elementos que incurren en cada situación. En este sentido es muy importante, para el creyente, mantener los canales de comunicación abiertos, los cuales permiten observar, recolectar, procesar la información que está en nuestro entorno. Dicho lo anterior, es fundamental saber que esto es espiritual y, por qué no decirlo, aplicado a nuestra vida. Estemos alertas y despiertos.

Por otro lado, está la orden de orar, que significa la comunicación permanente con nuestro Dios. 1 Tesalonicenses 5:17 expresa una orden más y un tiempo para ejercerla: “Orad sin cesar”. La orden es orar y el tiempo es siempre. La obra creadora de Dios no termina, Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos de los siglos, Él sigue vigente y todos los días tiene cosas buenas que mostrarnos. Orar es estar en constante comunicación con el creador, para asumir su voluntad. No podemos llamarnos creyentes y no tener una comunión con el creador. Dios es fiel.

Dios les continúe bendiciendo.

Alberto E. Petit P.
“Oremos por Panamá” (5to Día)

18 de mayo de 2017